Yordi Ramiro: un nuevo hallazgo gracias a la memoria privilegiada de los espectadores de ópera

2018-01-20

El 13 de diciembre de 2017, con este libro ya en la imprenta, recibí este mensaje en el formulario de contacto de esta página web del señor Carlos Alfonso Edo:

"En el listado de cantantes mexicanos que ha actuado en el Liceo de Barcelona, no encuentro el nombre del tenor Yordi Ramiro. Actuó en el Liceo a finales de los años 70 del pasado siglo, interpretando el Rodolfo de La Boheme de Puccini. Tuvo muy buenas críticas, pero no se le volvió a ver por aquí, que yo sepa. Por la radio también explicaron que era un mexicano hijo de un catalán republicano exiliado a México tras la guerra civil, y que su nombre, Yordi, escrito con Y, viene del hecho de que su padre le quería poner Jordi, pero ante la imposibilidad de que en el Registro Civil mexicano entendieran la fonética correcta del nombre, optó por registrarlo como Yordi, para evitar confusiones".

Por supuesto me puse a verificarlo y aún, contacté con mi lector para pedir más información. Después de varios días de trabajo en los archivos he podido confirmar que, efectivamente, Yordi Ramiro cantó una sola función en el Liceo en la temporada 1979-80 de la ópera La Bohéme en el papel de Rodolfo y sustituyendo en último momento al tenor programado: Jaume Aragall.

No deja de asombrarme la impresionante memoria de los amantes de la ópera y su increíble capacidad para recordar cosas tan efímeras como un tenor que sustituyó a otro y nunca volvió al teatro.

Para este libro he entrevistado a todo tipo de espectadores, desde profesionales que trabajan en el teatro, personas de escasos recursos que se metieron a trabajar de acomodadores o bedeles para poder escuchar ópera y personas de oficios distintos, que han sido abonados del Liceo más años de los que yo tengo de vida. Ellos me han hablado o han recordado cantantes que vinieron hace cuarenta o cincuenta años a cantar una sola producción, acontecimientos, opiniones expresadas por otros compañeros de butaca y un largo etcétera. Quizá esa ha sido una de las partes más estimulantes de esta investigación.

En este caso, además se trata de un querido tenor, con el que yo tuve la oportunidad de trabajar en una producción de Cavalleria Rusticana en México, en los años noventa y fui una espectadora privilegiada de su extraordinaria actuación como Edgardo en la Lucia di Lammermoor que cantó muy poco después de la función de La Bohème en el Liceo que mencionamos. 

El capítulo sobre su trabajo y la digitalización de todos los documentos que generó están ya en proceso.